Ayer, Domingo vinieron mis abuelitas a tomar té, como justo era mi santo (la junta no fue por la ocasión) aprovecharon de darme abrazos y los típicos regalitos sencillos, aunque me gustaban. Estaba feliz pero preferí no expresarla, si no de un modo cansado y en realidad lo estaba, no terminaba todavía una tarea de ciencias y me puse un poco nerviosa al pensar la hora que con suerte la terminaría.
Hoy lunes nos despertamos tarde, llegamos a las 8 veinte, creo. Mi papá nos dejó en la entrada y aún asi me empapé entera por la lluvia fuerte y abundante, con la libreta en mano fuí a mi sala y todos me miraban con una sonrisa por haber llegado tarde. Mi profesora me pidio la libreta y como mi puesto estaba ocupado me tuve que sentar al lado de Esteban, que me desagradaba.
Llendo al tema que quiero contar, a la última hora nos tocaba Música. Mi perdición, mi grupo no estaba lo bastante preparado para cantar... El primer grupo salió Francisco, Daniel, Andrés y Esteban. Lo hicieron (para ser hombres) realmente bien. El que más se destacó de las voces fue Francisco, le seguía Andrés que tenía su tono de voz mas grave pero desaliñado y Daniel cantaba parecido a Francisco pero no cantaba tan alto por lo tanto parecía del resto, pero yo lograba distinguir su voz. Esteban, un tarado. No cantaba.
Luego de su presentación Alexa, Carla, Ignacia se acercaron a mí para ensayar; entre todas la mía era la que mas destacaba y luego la de Alexa que solo era mas baja que la mía. Ignacia tiene linda voz, pero yo creo que no cantaba alto por vergüenza y Carla igual, pero ella justo, pero justo! estaba enferma. Para tranquilizarme me senté al lado de la silla de Francisco, como Laura estaba sentada cerca, le pedí una galleta y me la dejé en la boca. Al frente mío estaba Daniel, le sonreí para serle simpatica y el me miro de reojo sin pensar devolvérmela y me sentí tonta, resumí que mejor no mirarlo y hablé con Francisco, todavía no me comía la galleta completa y cantaba en mi mente la canción que teníamos que presentar de Don Tetto, "Dejarte ir seriá morir.. y hazme sufrir puedo vivir.. en la..",
Daniel me dijo: Dame una galleta, Ñam ñam! - dijo tiernamente avergonzado
Sin pensar , - Ñam , ñam .- sonreí y de nuevo me sentí tonta porque no le dije que no tenía. Me rehusé a mis pensamientos, no me sentí tonta y el quizás para no dejar un espacio incómodo a la conversación se rió.
Nada como la música de fondo para contar ciertas historias, jejeje
ResponderEliminar(ah, y sí, soy un poquito más viejo que vos, Ups!)